Áreas de investigación

Por las condiciones inherentes a su insularidad, la comunidad balear ha mostrado siempre una gran preocupación por las consecuencias derivadas del cambio climático y el calentamiento global y mantiene, por lo tanto, un fuerte compromiso con el estudio de este fenómeno.

El LINCC UIB se ha creado para impulsar la colaboración interdisciplinaria entre los diferentes investigadores y grupos de investigadores que lo conforman. De este modo, el laboratorio representa un espacio que tiene que permitir la coordinación entre las múltiples áreas de investigación en materia de cambio climático existentes en nuestra universidad.

Áreas de investigación

Las concentraciones atmosféricas actuales de gases de efecto invernadero como el CO2 son verdaderamente alarmantes, considerando que el mar ha absorbido un porcentaje muy significativo de las emisiones que la Humanidad ha lanzado hasta la actualidad. Una parte de la labor investigadora del LINCC-UIB se centra en el estudio del ciclo de carbono, es decir, en estudiar el papel que desempeñan todas sus fuentes y sumideros, tanto si son naturales o antropogénicas. Por ejemplo, se ha evaluado de forma exhaustiva la huella de carbono en las Islas (como parte de estudios sobre territorio y sostenibilidad); y por otra, por ejemplo, se estudia el papel que juegan las praderas de posidonia al momento de sustraer carbono atmosférico (dentro de estudios de los distintos ecosistemas). Conocer el ciclo de carbono es importante a la hora de diseñar estratégicas de mitigación del cambio climático.
Entre las diversas actividades de los investigadores del LINCC-UIB se encuentra el estudio de los procesos atmosféricos dinámicos y termodinámicos, y las tareas de predicción meteorológica y proyecciones climáticas. Así, por ejemplo, se analizan observaciones con el fin de caracterizar la variabilidad climática global y regional a escalas de tiempo de días, años y siglos. También se desarrollan y mejoran modelos de predicción y técnicas de regionalización. Todo ello, con el objetivo último de entender mejor las bases físicas del cambio climático y de conocer con anticipación cuales serán los principales cambios atmosféricos.
A pesar de que a menudo se entiende el clima como un conjunto de procesos atmosféricos, los océanos juegan un papel igual o más importante que la atmósfera. De hecho, los océanos son la verdadera “memoria” del clima y los responsables de sus respuestas a largo plazo. Por ello el grupo de oceanógrafos del LINCC-UIB trabajan, como también los atmosféricos, en entender las bases físicas del cambio climático. Cabe mencionar, por ejemplo, que han generado un conjunto de escenarios climáticos regionalizados para todas las costas españolas que incluyen proyecciones de temperatura, nivel del mar y oleaje, entre otras variables. Estas proyecciones son fundamentales a la hora de estudiar los impactos del cambio climático sobre puertos y playas, sobre el sector pesquero o sobre los ecosistemas costeros.
Los ecosistemas, tanto terrestres como marinos, están íntimamente relacionados con el clima. Por un lado, están condicionados por variables climáticas como la temperatura, la precipitación o la humedad. Por otro, interactúan con el clima a través de la absorción de CO2, como se comenta en el apartado sobre el ciclo de carbono. En el LINCC-UIB hay distintos grupos de investigación en biología vegetal y animal que estudian el funcionamiento de diferentes ecosistemas y analizan las consecuencias del cambio climático (además de muchos otros efectos de la acción humana). También los ecosistemas marinos son de capital importancia en lo que respecta a los servicios que prestan. Entre ellos se incluyen los de recursos pesqueros hasta los de los sistemas costeros, de los cuales depende en gran medida, por ejemplo, la transparencia de las aguas.
Uno de los sectores que más puede sufrir los impactos del cambio climático es el sector agrario. El área mediterránea, como zona de transición entre el clima subtropical del norte de África y el clima templado centroeuropeo, es una región especialmente vulnerable. En el LINCC-UIB hay un grupo de investigación que dedica sus esfuerzos a estudiar la adaptación de las plantas a las condiciones mediterráneas y las interacciones entre las plantas y el sol. Así, por ejemplo, están estudiando los cambios en la fenología de especies como la vid, que tiene una importancia estratégica para el sector agrario de las regiones mediterráneas.

Por otra parte, algunos miembros de este grupo de investigación están estudiando los efectos del cambio climático sobre la fenología de especies vegetales endémicas. Por ejemplo, se ha visto que la expansión del verano hacia la primavera o fenómenos climáticos extremos pueden tener consecuencias muy importantes en el éxito reproductivo y dinámica poblacional de especies vegetales silvestres. También estamos participando en un proyecto internacional sobre los efectos del cambio climático sobre islas y zonas costeras declaradas reserva de la biosfera por la UNESCO.
Los impactos del cambio climático sobre la salud son uno de los aspectos que más preocupan. Fenómenos como las olas de calor o la transmisión de nuevas enfermedades causan preocupación por su impacto sobre los sectores de la población más vulnerables. En el LINCC-UIB hay miembros que estudian la aparición de nuevos vectores de transmisión de enfermedades o de los posibles efectos alérgicos derivados de los cambios en la fenología de las plantas (sobre todo en lo que respecta a la polinización).
El vínculo entre cambio climático y territorio es evidente, y más en unas Islas como las Baleares. Por una parte, la distribución poblacional condiciona el transporte, y éste las emisiones de gases de efecto invernadero. Los usos que se hacen del territorio (residencial, agrario, turístico…) son también fundamentales al momento de determinar la huella climática de una sociedad como la isleña. En el LINCC-UIB hay miembros que han analizado estas relaciones, y han hecho un inventario exhaustivo de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por otra parte, el cambio climático afecta y afectara también a aspectos cruciales como la geografía física y humana del territorio, como ahora los recursos hídricos o futuras demarcaciones de costas basadas en los nuevos niveles del mar.
En materia de análisis económico, el LINCC-UIB pone énfasis en el estudio de los impactos económicos y sociales derivados del cambio climático con la finalidad de proveer de información relevante a la hora de implementar políticas de mitigación y adaptación. En una región donde el turismo tiene un peso considerable, el cual demanda cada vez más niveles altos niveles de calidad ambiental, la relación entre cambio climático y repercusiones económicas es patente. El análisis económico permite evaluar, también, los impactos de este fenómeno sobre otros sectores como el agrícola, el pesquero, o el de las infraestructuras costeras. Un aspecto para destacar es que el LINCC UIB entiende el análisis económico no solo desde una perspectiva crematística tradicional, sino también desde la perspectiva ecológica, que aboga, entre otros aspectos, por la necesidad de considerar la escasez de los recursos naturales y la capacidad de carga de los ecosistemas en los modelos económicos y los procesos de toma de decisiones, así como tener en cuenta la equidad, la ética y la justicia social en materia de política ambiental.
El sector de la construcción ocupa una posición estratégica para la reducción del consumo energético, así como para la necesaria adaptación de los edificios y obras públicas existentes a los efectos del cambio climático. Los miembros del LINCC-UIB del área de ingeniería de la construcción son expertos en tecnológicas de refuerzo para alargar la vida útil de las estructuras existentes, evitando, así, su demolición, y por lo tanto, contribuyendo a disminuir la energía total requerida a lo largo del ciclo de vida de los edificios e infraestructuras.
El cambio climático es uno de los principales retos a los que la humanidad tiene que hacer frente: un reto fundamental por los impactos que puede provocar, de una gravedad extrema, sobre múltiples bienes jurídicos que suelen gozar de una especial protección, y que afectan tanto a los derechos humanos individuales (derecho a la vida, a la salud, a la alimentación, al agua, a un medio ambiente saludable, o a la propiedad, entre otros) como colectivos (derecho a la libre determinación de los pueblos). El papel del Derecho en relación al cambio climático es fundamental tanto si nos referimos al nivel de intervención (internacional, estatal, regional o local), como a la modalidad de intervención (mitigación, adaptación y perdidas y daños) o a los actores que intervienen en estos niveles o a través de las modalidades mencionadas (actores públicos, privados, sociedad civil, ciudadanía). Desde el LINCC, se estudian todas estas dimensiones con el fin de aportar el mejor nivel de análisis y de respuesta a las distintas problemáticas planteadas, facilitando tanto el conocimiento como la toma de decisiones.
La educación ambiental se perfila como una estrategia educativa mediante la cual se puede sensibilizar y cambiar comportamientos a favor del medio ambiente dentro de la ciudadanía. Es por ello que, mediante este eje transversal, se quiere contribuir a la divulgación y formación científica en relación al cambio climático. El éxito de las políticas de mitigación, por ejemplo, pasan por una mayor conciencia ciudadana, y esta se encuentra muy ligada a la educación.
En el LINCC se estudian las dimensiones normativas implicadas en el cambio climático: justicia, ciudadanía, derechos y deberes políticos y morales. También se trabaja en la comprensión expansiva de la comunidad de responsables y afectados en tres dimensiones diferentes: global, inter-generacional e interespecífica.